miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Por qué eliges ir en transporte público?

Esa puede ser una de las preguntas que mas oigo a lo largo del día y la respuesta es un tanto incierta, ya que moverme en coche propio tiene sus grandes ventajas. Aunque lo sé, sigo prefiriendo el transporte público, y es que para mí no hay nada mejor que no tener que preocuparme de casi nada.

Cuando voy en autobús, aunque dependo de horarios establecidos, voy muy cómoda, en asientos estupendos, aire acondicionado, con la música que quiero en mis auriculares, leyendo o durmiendo... Está claro que eso no podría hacerlo en coche propio.



Cuando voy en taxi, siempre son trayectos muy cortos, de no más de 5 minutos, y en este caso, aunque es como ir en mi coche, aunque más caro, pero me olvido del aparcamiento y me deja en la misma puerta del sitio al que vaya. Además, a los conductores de uno y de otro, alguien tiene que darles trabajo, ¿no?

Las desventajas también las hay, y las conozco muy bien, sobre todo de los autobuses... Cuando van muy llenos y se te sienta al lado alguien que invade tu espacio personal, no lo soporto. Cuando hace bastante frío y aún así llevan el aire acondicionado a toda mecha. Cuando el que se te sienta al lado, además, huele bastante mal. Cuando en la otra punta alguien no controla el volumen de sus auriculares, y aún teniendo los tuyos puestos, tienes que escuchar la música de otro, que por supuesto no te gusta... Estos viajes son los peores, pero bueno, en cuanto llegas a tu destino se te olvida, no es tan grave...

 La comodidad, o más bien, el no tener que preocuparme de demasiadas cosas, sigue ganando a todos esos inconvenientes, y es que me gustan las cosas más sencillas. Conducir lo haría todo más cómodo pero más complicado, ¿no creéis?

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